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El reloj biológico masculino: cuando la verdad duele

 Recientemente vi a un hombre de 50 años y a su esposa de 35 en la clínica, quienes han estado tratando de que ella quede embarazada durante los últimos 18 meses. La pareja me dijo que concebir a su hija, quien ahora tiene 7 años, fue muy sencillo, y en cuestión de algunas semanas después de haber empezado a tratar, ella resultó embarazada. Pero eso fue en aquel momento. Ahora, sus esfuerzos por tener un segundo hijo han sido infructuosos durante mucho más de un año, y necesitaron ayuda.

Si esta pareja hubiera enfrentado dificultades para concebir incluso hace unas cuantas décadas, la culpa por su infertilidad definitivamente habría recaído sobre la mujer. Pero la ciencia moderna definitivamente nos dice que el hombre es el responsable de hasta un 50% de los casos de infertilidad en la pareja.

Alexander W. Pastuszak

Además, en este caso, la madre acababa de llegar a la mágica edad de 35 años, y ahora portaba el sello de "edad materna avanzada", lo que la hacía menos propensa a concebir.

Pero, ¿qué pasa con papá? ¿Está en la "edad paterna avanzada"? Después de todo, tiene 50 años, y los estudios a lo largo de las últimas dos décadas nos dicen que la edad paterna es algo en lo que debemos pensar, tanto los médicos como los hombres, porque el reloj biológico masculino en realidad ha empezado a correr. Para esta pareja, papá sin duda podría ser la causa, o al menos contribuir a las dificultades de concepción por el simple hecho de su edad.

Entonces, ¿cuál es alguna de la evidencia sobre la existencia de un reloj biológico masculino y cómo debería esto cambiar la forma en la que los hombres abordan sus vidas y sus interacciones con el cuidado de la salud?

Durante mucho tiempo, hemos sabido que la testosterona de un hombre, la cual a menudo es considerada como la hormona de la vitalidad y la juventud masculina, disminuye progresivamente a partir de los 30 años. Los niveles bajos de testosterona se asocian con un mayor riesgo cardiovascular, con la mortalidad, y con cambios en el colesterol malo.

Los bajos niveles de testosterona también pueden disminuir el deseo sexual, empeorar la función eréctil, y afectar la fertilidad, y los hombres con niveles más altos de testosterona tienen menor riesgo de padecer de algunas de las condiciones anteriores que sus contrapartes con niveles más bajos de testosterona.

Desde el punto de vista de la fertilidad, los hombres mayores tienen menos probabilidades de concebir un hijo, toman hasta cinco veces más para concebir, tienen más probabilidades de iniciar un embarazo que dé lugar a un aborto involuntario o muerte fetal, y tienen más probabilidades de tener un hijo con un trastorno neurológico o de comportamiento.

Los hombres mayores también tienen más mutaciones en el código genético que las mujeres de la misma edad o más jóvenes, y éstos se pueden transmitir a su descendencia. Los hombres mayores tienen menos espermas y la calidad del esperma es menor que la de los hombres más jóvenes; una mayor cantidad de su esperma tiene ADN dañado, lo que puede reducir su capacidad de iniciar un embarazo.

Las investigaciones más recientes han demostrado que los hombres infértiles tienen un mayor riesgo de padecer cáncer y otras condiciones médicas, entre ellas enfermedades cardiovasculares, endocrinas, genitourinarias y enfermedades de la piel. De manera más general, los hombres estériles, independientemente de la edad, también son más propensos a tener niveles más bajos de testosterona. Por lo tanto, el estatus de fertilidad de un hombre, sobre todo si se detecta temprano en la vida, puede ser un indicador de su salud en general.

Mientras ahora aprendemos más rápidamente respecto a la salud de los hombres, la investigación sobre las mujeres está bastante atrasada —una década o más— frente a la investigación similar en mujeres, y existen menos urólogos que ginecólogos que pueden aconsejar a los pacientes hombres y al público, al igual que a otros médicos.

En el caso del padre de 50 años de edad, él no me vino a ver en busca de consejos sobre la "edad paterna avanzada". Vino porque quería tener otro hijo con su esposa. Su esposa sabía que ella podía ser menos fértil porque tenía 35 años, pero ninguno había escuchado que lo mismo podría aplicar para él.

Sin que exista un conocimiento público y de médicos más amplio sobre la relación entre la edad masculina, la fertilidad, el estatus hormonal y la enfermedad, los hombres seguirán evitando las visitas al doctor. Actualmente, los hombres son 80% menos propensos que las mujeres a ir al doctor. Esto podría estar relacionado con una falta de cuidado preventivo en los hombres, en contraste con las mujeres, a quienes se les aconseja que visiten regularmente al ginecólogo a partir de su adolescencia.

Debido a nuestro creciente conocimiento sobre la relación entre la edad masculina y los indicadores de enfermedades que pueden volverse aparentes al principio en la vida, los médicos tienen la responsabilidad de informar al público. Los médicos que traten a las parejas por problemas de infertilidad deberían animar a los hombres a que sean evaluados por un urólogo, y los jóvenes que tengan problemas de infertilidad o problemas relacionados con hormonas deberían someterse a un chequeo.

Todos deberíamos adquirir conciencia de los riesgos del envejecimiento masculino más allá de las condiciones comunes, como la hipertensión, la diabetes y las enfermedades cardíacas. Tener hijos es muy significativo para muchos hombres, y esperar vivir una vida larga y saludable también les permitirá disfrutar de la paternidad.

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